lunes, 10 de noviembre de 2008

Mai-guey or-de Jai-guey

«A mi manera, o afuera!»
Ese parece ser el mensaje del electo presidente de los yunaites, lo cual resulta peligrosamente consecuente con la política de la administración saliente, pero muy desalentador para con las expectativas de los muchos países bajo el actual yugo usano.
De hecho es una nada alentadora noticia para quienes esperamos una pacificación del mundo. Es más y muy por el contrario, tras el nombramiento de un pro-Israelí de mano dura como Jefe de Gabinete de la Casa Blanca, sólo se reafirma el dicho ese de que Israel pone el cerebro, mientras que USA, sólo el músculo.
Es una lástima, pues todo esto una vez más nos deja a merced del destino que tienen trazado los que ostentan el poder de este mundo: una guerra más, sin sentido, en todo sentido. Y lo que es peor, van a arrastrarnos a todos nosostros con ella y a nivel global.
Aún así, todavía me resulta extremadamente asombroso cómo el ser humano puede ser tan predecible, ya que incluso en textos antiquísimos se refieren a estos hechos con tal exactitud, que asusta. Aunque también simplifica todo, ya que no se debe preguntar más si lo predicho va a pasar, sino más bien ¿Cuánto falta para que suceda?
Dios quiera que recapaciten, para que en el ejercicio de su poder no terminen por deshacer lo poco que nos queda de humanidad, solo por el beneplácito de demostrar su fuerza. Mejor dicho, yo puedo afirmar que Dios quiere que vivamos en paz. La pregunta sería ¿Ellos así lo querrán?
e-Len-4-KC

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